A veces resulta fácil desconectarse de nuestras esperanzas, perderse en la agonía de creer que el mundo, -repito- a veces, no da para mucho más. Por suerte, si acaso andas deambulando por parajes grises existe una película, “Man on wire”, que es un hombre, Philippe Petit. Funambulista terrorista que nos recuerda que no muy lejos hay gente que puede ser más grande que la fuerza, más fuerte que la grandeza.
Y he vuelto a este blog porquePhilippe es el ejemplo de indio más impresionante que hay, un nuevo dios:
Lo desconocido, lo infinito y la gozosa Parca alargan sus brazos y esconden el rostro. Unos brazos de miles, decenas de miles de toneladas de hormigón, vidrio, acero y amenazas. Una boca de 110 plantas de profundidad y más de 400 metros de altura.
Un aullido interior me asalta, el vehemente deseo instintivo de huir.
Pero es demasiado tarde.
El cable está preparado. Mi corazón se encuentra tan fatalmente ligado a ese cable, que cada latido produce un eco; lo produce, y arroja al averno cualquier pensamiento que se le acerque.
Con decisión, mi otro pie se coloca sobre el cable.

Y lo más importante, “there is no why”
0 respuestas hasta el momento ↓
Todavía no hay comentarios... Empiece usted rellenando el siguiente formulario.